miércoles, 30 de enero de 2013

Atrapados en la red

Atrapados en la red
como pescaditos en la nasa
intentamos respirar
cuando el aire nos falta.
Los pulmones encharcados
de tristezas y de anhelos.
¡Quien pudiera navegar
en ese barquito velero!
Que el viento nos llevase
muy lejos, bien lejos
de angustias, desventuras
desgracias y pleitos.
Navegando por un mar
inventado y de fortuna
Yo sería el capitán
de mi cáscara de nuez
te invitaría en la mañana
a tomar un café.
Sin prisas
y sin nada más que hacer
que disfrutar de la brisa,
del aroma y del momento,
de tu charla tranquila
y del azul del cielo.
Hasta el sol,
se pondría contento
y espantaría esa nube,
negra,
como el futuro negro.
Navegaríamos solos
en compañía del viento,
a favor de nosotros
y en contra del tiempo.
El tiempo de hoy,
jodido y perverso
que nos atrapó en su red
un día con lo puesto,
desarmados y vacíos
de sueños y deseos.
El tiempo que nos axfisió
con su negra esperanza
con  expectativas falsas.
Y nos quitó el timón,
y nos cambió el rumbo.
Nos emborrachó
con mentiras que creímos
como un falso líder
de una falsa religión.
No puedo más con esta secta
 hoy me salgo de ella
me pegaré una ducha
de verdades que no engañan
de alegrías que me faltan,
y de propias esperanzas.
Voy a dejar de pensar
como quieren que piense.
Le daré la vuelta a la tortilla
quizás así no se queme.
Después me la comeré
en tu dulce compañía,
nos emborracharemos
de libertad y alegría,
de pensar por nosotros mismos
errando si hace falta
para aprender que nuestras vidas
son más nuestras que nunca.


miércoles, 23 de enero de 2013

ELIGE


Viví la mitad de mi vida
con una mochila a la espalda
cargada de piedras,
que me pesan en el alma.
Aprendí lo que la mayoría aprende,
 pues prejuicios no me faltan,
pero me sobran motivos
para replantearme lo que falla.
Ser valiente es lo que queda
en este mundo de mentiras,
de desengaños dolorosos,
de certezas no tan ciertas.
Algunos dicen que es feliz el tonto,
e infeliz el que piensa.
Mas mi felicidad depende
de lo que mi mente despierta.
No puedo cerrar los ojos,
ante verdades nuevas,
porque el remordimiento me quema
y la culpabilidad me aqueja
si hago caso omiso
de la realidad que acecha.
Vivo en el camino,
no tengo retorno ni meta.
Mi único destino,
es caminar sin tregua.
¡Da igual donde vaya!
Si no cuestiono cada piedra,
cada prejuicio que pesa,
no tiene sentido
que camine hacia la nada.
Cuando mi mente plantea
y con cada paso aprende,
camino satisfecha,
saciando mi apetito
de emociones y vivencias.
Este camino escogido,
difícil en apariencia,
es más agradecido
si lo comparto contigo.
Vamos a plantearnos juntos
un sendero desconocido.
Iremos soltando piedras
que quedarán en el camino.
Que serán mudos testigos
de nuestra historia reciente,
en la que lo obvio no es cosa de muchos,
sino de grupos reducidos.
Personas que luchan
 contra imposiciones,
avaricias y poderes.
Personas que entienden,
que todo pasa
por ser coherente y consciente.
Nuestros pasos
dejan huella para otros.
Y lo que hoy hagamos,
será  algún día,
también el hoy de nuestros hijos.
Démosles alas en sus mentes,
o acaso buenas mochilas.
Si lo primero les damos,
serán capaces de plantear
que se puede vivir un hoy,
mejor que el que vivimos.
Si les damos lo segundo,
es que habremos elegido
pararnos en el camino,
inconscientes de quienes somos
y de a qué hemos venido,
a este mundo de mentiras,
de desengaños dolorosos
y de certezas no tan ciertas.