jueves, 10 de octubre de 2013

Puntos de vista.

No basta con habitar en un pueblo y criticar sus carencias sin nombrar las ventajas y virtudes que ofrece. Para sentirse parte de él uno debe involucrarse en su cultura, en su historia y con sus gentes.
Todos sabemos que el pueblo majorero es muy reducido y esto lo hace más vulnerable a la hora de conservar sus raíces y preservar su cultura. Es algo que los foráneos obviamos continuamente pero que a ellos les preocupa y les hace más herméticos hacia los emigrantes.
Han tenido que tragar con la injusticia de ver como su isla poco a poco se fue convirtiendo en un terrón de azúcar para los especuladores y cómo sus dirigentes vendían e hipotecaban sus vidas y sus tierras por cuatro duros. Es lógico que tengan sus reservas hacia los que venimos de fuera y es que es doloroso ver como las costumbres de otros se instauran y se integran incluso pasando a veces por encima de las autóctonas sin respeto alguno por lo de aquí. Y aquí ha habido y hay mucho bueno, sólo hay que saber mirar la isla para poder apreciar todo lo que nos ofrece.
Los majoreros son personas luchadoras, trabajadoras, hospitalarias y orgullosas de ser majoreras. Simplemente no nos terminamos de integrar con ellos.
Muchos de los que llegamos a esta isla lo hacemos con la firme intención de volver a nuestra tierra, es más, algunos ni siquiera se empadronarían si no fuese por escolarizar a sus hijos o para tener el descuento de residente. No nos involucramos en los problemas del pueblo, ni defendemos posturas, ni aportamos granitos de arena. Encima vamos por ahí quejándonos de que si aquí no hay nada, que si el pueblo está hecho una mierda, como si tuviésemos el derecho a quejarnos pero no el deber de colaborar en cambiar la situación. La mayoría nos agrupamos en comunidades, los gallegos con los gallegos, los sevillanos con los sevillanos...no me olvido de los italianos, los saharauis, marroquíes,etc... Y esto hace que no acerquemos cultura y comprensión entre todos.
No se disgusten porque hablo en general. Sé que hay muchas personas que vienen, se integran y agradecen formar parte de Fuerteventura, pero éste es un sentimiento generalizado entre los majoreros, al menos yo lo percibo así. Quizás porque la tónica general entre los que venimos de fuera es preocuparnos sólo de lo de fuera, como si nuestro corazón y nuestra mente se hubiesen quedado allí no pudiendo ni amar ni pensar en Fuerteventura como parte de nuestras vidas ahora.
Mi vida es el aquí y el ahora y así debo agradecer formar parte de este pueblo: integrándome, involucrándome y aportando mi granito de arena. Si me quejo de la gestión del ayuntamiento de La Oliva es porque vivo aquí y tengo tanto el derecho a la queja, como la obligación de intentar cambiar las cosas; y ahora mismo están sucediendo cosas como estas:
Con consentimiento al parecer de hasta la ley de costas están destrozando el sebadal del Charco de las Agujas en nombre de la "casi privatización" de la playa, o al menos así le llamo yo a llenar de hamacas un espacio reducido y a destrozar el encanto natural de una cala a favor de un hotel y la comodidad de sus selectivos clientes.No entiendo que un partido que se posiciona en contra de las prospecciones petrolíferas por ser dañinas para el fondo marino esté a favor de "mejorar" la calidad del turismo destrozando el medio ambiente.
Tampoco entiendo la poda que acaban de ejecutar en la calle principal y que nos deja sin sombra de cara al verano, algunos me dicen que crecerán, pero dudo que sea antes de Septiembre. Estos árboles necesitan un mantenimiento regular, no que los dejen crecer durante años sin poda alguna y ahora los tengan que rapar al cero para sanearlos. Al menos podrían haberlo hecho en otoño y así podríamos disfrutar ahora de su sombra.
Me quedo con esto último que les voy a contar para destacar  la inconsciencia, irresponsabilidad y falta de mando con la que ciertas concejalías dirigen sus proyectos, obras o eventos: Algún vecino de la calle Juan Sebastián El Cano, haciendo esquina donde se están ampliando las aceras, escuchó como uno de los obreros le comentaba a los otros: ¡Aflojen que a este paso acabamos antes de terminar el mes!
Después no pongan la excusa de que no hay dinero. Sugiero una mejor supervisión sobre la ejecución de los distintos trabajos dentro del ayuntamiento, los cuales pagamos con nuestros impuestos.



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