jueves, 10 de octubre de 2013

Campaña cívica YA

Hola vecinos, este mes utilizaré mi columna para solicitar a nuestro excelentísimo ayuntamiento que tome medidas respecto a la falta de civismo que sufre este pueblo. Es vergonzoso comprobar que una gran parte de los que aquí vivimos son unos auténticos guarros. Si ofendo a alguien será porque se considera aludido. Ustedes pensarán que no lo son,  pero miren a sus hijos, ¿tiran papeles al suelo? Corríjanlos. ¿Los mandan a pasear al perro y ven que no llevan bolsita para recoger las cacas? Pues recuérdenselo. Y ustedes mismos, los fumadores ¿dónde tiran las colillas? En el suelo, verdad? Siéntase orgulloso el que pueda negarlo. 
He visto padres, sin ir más lejos dentro de mi propio edificio, que son más cochinos que sus hijos y no les da vergüenza ver como su progenie llena de mierda el propio portal y cómo sus mascotas mean y cagan las zonas comunes, sin inmutarse siquiera cuando algún vecino les llama la atención.
Cada día tengo que atravesar un campo de minas con mi hija para ir al colegio, yo y muchos padres utilizamos ese camino y es asqueroso ver como los niños arrastran sus maletas llevando pis y caca de perro a las aulas. Totalmente insalubre. Incluso algunos padres aprovechan el paseo para sacar a la mascota sin ningún tipo de reparo ante lo que están oliendo. 
Creo que en estos momentos que me leen están recordando el característico olor de nuestro pueblo, ¿verdad? A nadie le gusta, ni siquiera a aquellos que comenten semejantes infracciones de civismo les agrada ese olor, estoy segura. Entonces... ¿Porqué lo hacen?
Cuando voy a tirar la basura corro el riesgo de verle la pilila a los vagabundos del pueblo, que también se encargan de regar los contenedores como si fuesen árboles y por la molina que hay frente al Hiperdino no se puede ni pasar. ¿Qué les vamos a mostrar al turismo si nuestros lugares históricos se han convertido en meaderos?
Esto ya es un problema de sanidad pública, algo a tener muy en cuenta por el ayuntamiento. Les propongo que consideren la posibilidad de hacer una campaña sobre civismo DURANTE TODO EL AÑO, pero una campaña con consecuencias, con multas, con vigilancia por parte de la policía y corrección por parte de los vecinos que vemos cada día este tipo de ejemplos haciendo hincapié sobre todo en nuestros hijos. Creo que ellos son los que acabarán educando a muchos padres. No se multa ni a la mitad de los dueños de perros ¿porque la policía no prepara un dispositivo para ello en el que se vigilen las zonas frecuentadas en las franjas horarias que más mascotas hay paseando?.
Está claro que esto no es un problema del ayuntamiento, es un problema del pueblo, de cómo somos. Ahora mismo el mensaje que estamos dando al resto del mundo es que somos unos PUERCOS, y digo al resto del mundo, porque por suerte, todavía llega aquí el turismo. Pero si queremos que compren en nuestras tiendas y coman en nuestros restaurantes debemos ofrecer una imagen limpia y agradable, me parece que no es tan difícil de comprender. Muchos estamos en el paro y deberíamos querer prosperidad en nuestro pueblo, así no estamos contribuyendo con el turismo. Es función de todos que esto cambie. Se acabó echar la culpa a los que gestionan nuestra limpieza. No sirve decir que para eso pagamos impuestos, porque entonces estoy por la labor de proponer un impuesto a todos los que tengan perros, pagando así, justos por pecadores. 

Lo que sí debería hacer el ayuntamiento es restaurar las calles y limitar los peligros y obstáculos que se encuentra uno cuando va caminando. Aquí es muy fácil partirte la pierna e incluso la cabeza simplemente dando un paseo. El otro día sin ir más lejos, un turista fue a cenar con unos amigos y de vuelta a casa por el paseo marítimo se llevó un tremendo golpe en la nariz con la barra de hacer flexiones. Eran las diez de la noche y la escasa luz que hay por el paseo junto con el color negro de la barra hicieron que tanto él como la familia que lo acompañaba, no viesen el obstáculo que tenían a la altura de su cabeza. La agradable velada que habían pasado hasta el momento se fastidió por culpa de una pésima iluminación y la poca lucidez que tiene este ayuntamiento a la hora de hacer las cosas. Ya lo saben!, al menos pinten la barra de un color reflectante para que no vuelva a pasar esto. Ya son muchos  los turistas que se van a su país accidentados y con un mal recuerdo de Fuerteventura.

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