miércoles, 8 de junio de 2011

OCTAVILLA, 2ª Parte.

Para cuando este artículo se publique ya habremos pasado las elecciones, algunos estarán exultantes, otros contentos, muchos desolados... Eso hablando de políticos. Pero nosotros los vecinos ¿cuál creen que será el estado de ánimo de la mayoría del pueblo? Estoy por apostar que gane quien gane seguiremos abatidos, descreídos, apáticos. Me gustaría ofrecerles una visión algo optimista pero no me nace. Me nace la ira, la impotencia, la rabia de saber que quienes han ganado no cumplen las expectativas ¿saben porqué? Porque realmente ninguno de los que se presentan están cualificados para darle a este pueblo lo que necesita, unos porque sencillamente ni siquiera tienen estudios y preparación( algo muy importante para poder gobernar con calidad) y otros porque no sienten ni un ápice de empatía ( algo fundamental para gobernar con calidez) y aunque algún partido me ha sorprendido gratamente porque me gusta quien lo representa pues reúne las dos cualidades: cualificación y empatía, sintiéndolo mucho, he declarado ante ustedes y ante las urnas mi descontento votando nulo.Pueden pensar que en la práctica no sea más que un acto simbólico pues a la postre esos votos nulos probablemente favorecerán a los más indeseables.Pero daría mucho que pensar que un gran por ciento de los votos lo fueran. De hecho ya lo que está pasando con el movimiento del 15 de mayo es una prueba de que estamos descontentos con el abanico de grupos políticos. El mes pasado hablaba de lo cómodamente gilipollas que somos los españoles, de que nuestra juventud parece haberse abandonado al ostracismo... ¡Pues bien! Al fin hemos reaccionado, estaba esperando esto como agua de mayo. Para mi no hay nada peor que quejarse y conformarse. Me ha emocionado ver como miles de personas se unen a este movimiento que no es más que el producto o la consecuencia de años y años de corrupción, de malversación, de estafa. Díganme ahora porqué deberíamos votar a los que ya existen. Explíquenme porqué debo creer en nuevos partidos creados por viejos políticos. No, mejor no me lo digan, porque no quiero seguir creyendo y dejar que jueguen con mi ilusión, necesito renovar mi imaginario y crear una utopía a la que darle vuelo, forma. ¿Quién asegura que las utopías nunca dejaran de serlo? Soy una soñadora y el mundo es de los que persiguen sus sueños y aunque nunca lleguemos a alcanzarlos, los soñadores somos felices soñando e intentando crear un mundo mejor  donde no se tolera la injusticia, donde no cabe el engaño, donde no habita el dolor innecesario, ni el hambre si es posible aplacarlo. Donde la codicia tiene su castigo y la maldad no sale impune. Donde se premia el esfuerzo y la buena voluntad. Donde se les deja camino a los jóvenes, se delega en ellos y hasta se cede el trono, porque todo debe renovarse, las leyes, las ideas, las formas…

Me gustaría terminar mandando un saludo a un chico muy majo que está pasando un mal momento. Desde aquí le mando un mensaje: tus compañeros te queremos y apreciamos tal como eres.