sábado, 13 de noviembre de 2010

Hey chica, eres grande!

Hoy he pensado en los líos en los que nos puede llegar a meter nuestra vanidad, no nuestra pasión ni nuestra buena voluntad, sino nuestra Vanidad. Sé de buena tinta, como persona que me analizo que muchas de las cosas que hago tienen un fin, cambiar un poco este mundo loco en el que vivimos, aportar mi granito de arena, pero en el fondo sé que me siento tan gratificada con el reconocimiento que no sé que pesa más en la balanza si el querer aportar el granito o la vanidad de sentir que mi sello queda grabado en la memoria ya no de la historia pero sí de los que me conocen, de los que me leen o los que me rodean. Por vanidad llegamos a hacer cosas que a veces no haríamos ni por dinero, nos metemos en camisas de once varas, es decir nos vendemos como que podemos sin saber realmente si seremos capaces, aunque después le echamos toda la pasión que poseemos y sí somos capaces, pero en un primer momento, en ese en el que nos estamos echando un farol, estamos pensando: hay dios, en qué lío me estoy metiendo! En el fondo es la salsa de la vida, la chispa que nos mueve, todos queremos que nos quieran, que nos valoren, que piensen en nosotros y digan: hey chico/a, eres grande!

8 comentarios:

  1. no puedo rebatirte ni una sóla línea... ¡que rabia!... es que coincido en todo lo que dices.
    biquiños,

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  2. Biquiños a ti, aldraba. sí, verdad? es que en el fondo nos puede la vanidad, a mi también me da rabia pero supongo que incluso Buda, Jesucristo, Ghandi o Teresa de Calcuta habrán tenido sus momentos de vanidad.

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  3. Hay que reconocer que sí, todos tenemos la necesidad de que nos valoren y reconozcan nuestros logros/esfuerzos.
    Y por si lo dudabas, eres grande, chica! :)

    Te echo de menos :P
    A ver si llegan ya las vacaciones de Navidad y tengo algo de tiempo para actualizar y pasarme por todos los blogs... un besazo guapa!

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  4. Gracias, desastrillo valiente, yo también te echo de menos y también tengo menos tiempo ahora, pues estoy trabajando, pero me meto un ratillo por las noches, cuando llego. Qué tal va todo?

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  5. Pues si que ayuda ese reconocimiento, aunque en la mayoría de los casos no hay mucha gente dispuesta a regalar nada, hay que currarselo de verdad y meterse en líos como tu dices.
    Un saludo.

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  6. Pues sí Dean, hay que meterse en líos y creer en lo que haces, supongo que la vanidad es un exponente que nos da más fuerza para luchar por lo que creemos, simplemente hay que tenerla dominada y no dejar que sea nuestro objetivo el alimentarla sino parte del motor para conseguir lo que nos proponemos. Un beso.

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  7. ai la vanidad, cuantas cosas se hacen sin sentir...y tienes razón en lo que dices.
    Pienso que debemos hacer lo que nos dicte el corazón, y querernos, incluso en nuestras cobardías, en nuestro lado oscuro.
    Si todo eso que hace nuestro yo, las luces y las sombras, hace que los que nos rodean nos quieran, genial, y si no, es que no nos quieren como somos.
    Es muy bueno tener ganas de hacer cosas, cambiar nuestro mundo primero, para que algo se note fuera, pero hacer cosas por la recompensa, el reconocimiento, sólo puede dar dolor.
    Un beijo.

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  8. Suso, está claro que la vanidad no alimenta el espíritu sino el ego y el día que alguien te pone un espejo enfrente para que te veas tal cual eres, el batacazo es muy grande

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