lunes, 13 de septiembre de 2010

TARDES DE BESOS

Me acompañaba a casa todas las noches, después de una tarde de besos en un apartado rincón de la cafetería.Yo era aún adolescente y él un hombre recién estrenado todavía. En el camino oscuro íbamos haciendo paraditas,él besaba mis labios doloridos, yo mordía su oreja,él me tocaba el culo y me apretaba contra su pecho.El olor varonil de su colonia me enloquecía y mojaba mis braguitas. A duras penas lográbamos dejar a medias al deseo.    Una noche en el camino lo enredé, como el hilo de la araña, me volví pegajosa, no dejé que se apartara, sabía donde tocarlo y hacer que no parara.

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