domingo, 12 de septiembre de 2010

MI GRANITO DE ARENA EN EL PUEBLO.

Esta carta pública no tiene más intención que la de hacerse eco de un sentimiento común y popular en Corralejo, pero para hacerla un poco mía también, antes debo presentarme a usted, querida concejala de festejos, y a todos los vecinos que siguen mes a mes esta revista tan del pueblo. Me llamo Mª Belén Louzao Carlín y llevo exactamente diez años en Corralejo, estoy censada como buena hija de vecino y cumplo con mis deberes civiles, así pues, hago uso de mi derecho para hacerle llegar a usted esta carta que no es más que una queja a voz en grito sobre su gestión en un puesto tan goloso como bien remunerado y del que debe justificar cada una de sus actuaciones tan desafortunadas cuando alguien anónimo le pide respuestas. Año tras año vemos como las fiestas van perdiendo su esplendor de antaño, debemos luchar por mantener nuestro espíritu popular y la fiesta es una gran ocasión para ello. Pero si nuestra abanderada y respondsable mayor de que este espíritu no caiga en la desilusión, en la desgana y el desencanto es una persona carente de iniciativas, de imaginación, de recursos y en definitiva de ganas, la cosa no va por buen camino. Cada fiesta que pasa va a menos, por poner un ejemplo, las atracciones: suelen ser las más deterioradas y peligrosas que pueden haber en el mercado, eso cuando las traen, pues ya en las fiestas del Carmen pasadas no hubo ni un triste cacharro al que subir a los niños, aunque añado que para traer lo de ahora en carnavales, mejor es nada. ¿ Acaso para usted no cuentan los niños del pueblo a la hora de organizar unas fiestas populares? Estos carnavales se organizó una tarde de colchonetas gratis que para muchos padres se convirtió en una pesadilla, pues no hubo más que un responsable para cuatro colchonetas durante la hora larga que tardaron en aparecer los empleados de la atracción, en la que entraban los niños que quisieran(más de los que deberían entrar por colchoneta) y mezclándose edades diversas, lo cual degeneró en golpes a niños pequeños, caídas fuera de las colchonetas, etc. Pero ya el colmo de los colmos es que usted tome la iniciativa de cobrar a su pueblo una entrada a la verbena para no tener que mover el culo en todo el año molestándose en buscar recursos con los que hacer frente a los gastos de las fiestas. ¿Para qué tenemos concejala de festejos? mejor sería que el ayuntamiento prescindiese de un puesto inútil porque nos ahorraríamos un sueldo injustificado. Considero que un puesto de trabajo debe merecerse y éste no es su caso, viendo lo visto. Y para terminar, la guinda del pastel : la ocurrencia de utilizar a la policía local para echar a la gente del recinto ferial una vez terminadas las galas con el único propósito de hacer pasar por caja al que quisiera disfrutar de la verbena. ¿usted piensa que las personas mayores de 50 años que están tan agusto tomándose algo en los chiringuitos no les parece lo suficientemente indignante ser desalojados por la policía como para volver a entrar pagando? y digo eso por poner una edad, pero en realidad, todos nos sentimos indignados. ¿qué hará el año que viene, cobrar cinco euros,dada la aceptación sumisa de la mayoría de la gente, que con la única intención que entró, es la de no dejar morir una fiesta tan popular como los carnavales? Mi consejo gratuito, yo no le voy a cobrar por él, es que trabaje más durante todo el año y se estruje un poco el cerebro que seguramente encontrará vías más satisfactorias para todos con las que hacer frente a los gastos que generan nuestras fiestas y es que además, para lo que han sido tampoco hace falta demasiado dinero, pues ha traído usted lo más cutre del mercado. Y si su mente es tan obtusa, tiene mucha gente en el pueblo que le donaría gustosamente varias ideas mas productivas y menos polémicas que la suya. Sin nada más que añadir, si me dejo algo en el tintero espero sea usted capaz de adivinar si en algo más falló, le mando un saludo con el deseo de que mi carta le haga reflexionar aunque sea un poquito.

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