miércoles, 15 de septiembre de 2010

Análisis interno, examen de conciencia y posteriormente, propósito de enmienda.

Hermana, no quiero postergar esto por más tiempo. No te he llamado por miedo a terminar de estropear las cosas, pues llegado a este punto es más fácil que una palabra mal dicha confunda la verdadera intención de hacerte entender que a pesar de todo lo que te he dicho y hecho a lo largo de nuestras vidas, lo único que importa es que nos queremos, que somos hermanas y que siempre estaremos la una para la otra.
A veces me olvido de ése detalle tan importante y dejo que la balanza se incline ante chorradas y menudencias que realmente no pesan a la hora de medir el amor que te proceso.
Sabes que soy de mente impulsiva y de lengua afilada, de poco reflexionar en caliente y de herir conscientemente a quienes más quiero en esta vida y tú, querida hermana, te encuentras en esa corta lista. Déjame decirte que siempre estarás en ella pase lo que pase, como te digo, que también Jandro lo está aunque él no lo sepa.
De nada me sirve pedirte perdón, ahora que el mal está hecho, las palabras hieren y quedan grabadas, sólo me queda el consuelo de esperar que éstas también ahonden en tu corazón y de que sientas que son las que verdaderamente importan: TE QUIERO CON TODA MI ALMA.
POSDATA: Reconozco que soy celosa, no sabes lo difícil que se me hace controlar ese sentimiento dañino que se apodera de mi y mancha el perpetuo amor que os tengo.
Me lastimo a mi misma y a los demás pensando que al no estar cerca de vosotros no me querais tanto a mis hijas y a mi, estoy celosa de Olaia porque pienso que mis hijas ya no son tan queridas y éso es lo que al final confunde y envenena mis mejores sentimientos. Sé,  al reflexionar, que estoy equivocada, pero no sabes cuán poderosos pueden llegar a ser los celos. Esto no es una reflexión que haya surgido ahora con nuestro enfado, es algo inherente a mi en cada momento que he sentido esos celos irracionales, siempre lo he sabido y lo he entendido así, pero no puedo evitar que a veces se me nuble la razón y cargar la artillería con quien no lo merece. Por eso reconozco que hiero conscientemente, a eso es a lo que me impulsan los celos, a hacer daño.
Voy a intentar controlar esos celos estúpidos que me van a acabar enemistando con lo que más me importa en esta vida: MI FAMILIA.
Tú mejor que nadie sabes que ya he tropezado varias veces en esa misma piedra, pero de todo corazón te pido que no dejes que mis celos te sigan haciendo daño.
                                                                                                                                     Tu hermana que te quiere y querrá siempre:  Belén

5 comentarios:

  1. Es tan noble ofrecer una disculpa reconociendo antes el error... Por lo que explicas, podría imaginarme que soy ella. Es verdad que el daño a veces ya esta hecho y parece que esto no valdrá de nada. Pero te digo de corazón, que por mucho daño que nos hagan, cuando se quiere, las puertas siempre estan abiertas para el diálogo y a mi me hubiera encantado, que mi hermana fueras tu. Porque aquello que anhelo, lo hubiera encontrado leyendo esto hoy.

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  2. Hola Luna! has visto que cambié el blog? es que tenía un lío de direcciones y al final tuve que configurarlo con otro nombre,soy tan torpe que ya es el cuarto, espero que sea el definitivo!
    Pues la fórmula está en no esperar nada, ninguna disculpa, no todos son como tú o yo, a muchas personas les cuesta reconocer sus errores, pero sobre todo ante sí mismos, dáte cuenta que para que uno se sincere con los demás primero tiene que hacerlo consigo mismo y eso es muy duro! De todos modos sé que a la mayoría nos remuerde la conciencia y seguro que esa personita de la que tú esperas una disculpa lo está pasando tan mal como tú ¡ o peor! besitos.

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  3. Ya veo si, y no te vuelvas demasiado loca, todos buscamos tener un blog precioso, pero al final lo que interesa es lo que dejamos de nosotros mismos aquí plasmado, si necesitas ayuda con algo, dime, aunque eso de los feeds jaja.. ni idea!!

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  4. No pasa nada, está claro cuánto os queréis tu hermana y tú. Todo pasará y, lo más importante, este escrito demuestra que estás dispuesta a luchar contra tus fantasmas, en este caso los celos, así que, aunque te cueste, aprenderás, porque es tu firme intención.
    El mero hecho de pedir perdón de una forma tan sincera es suficiente como para darse cuenta de que el amor que os tenéis tu hermana y tú no tendrá fin.
    Muy honesto por tu parte escribir este texto.
    Un abrazo.

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  5. MERCEDES, sí, ya pasó hace tiempo, mi hermana y yo no podemos estar mucho rato enfadadas, simplemente tu post me recordó mi post y quería que lo leyeras, a veces cuesta mucho pedir perdón aunque a mi no me importa en absoluto en cuanto reconozco que he hecho daño, mi conciencia no lo soporta y hasta que me enfrento a la situación, no paro de pensar en ello. Un beso y gracias por pasarte a leerlo.

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