lunes, 13 de septiembre de 2010

En algún lugar del mundo está el que me ama sin saber quien soy, al que amo sin saber quien es

Todo empezó con el final. Se atisbaba el ocaso de nuestra relación, llevaba años siendo la crónica de una muerte anunciada, perdón al escritor por robarle el título, pero así estaba mi relación. Después de tantos años luchando contra la muerte de la unidad familiar de número tres, todo se íba al garete, me cansé de ir en busca de la utopía que era la felicidad con mi pareja y con mi hija, era agotador ir contra corriente, mis fuerzas estaban al límite, mi voluntad de querer lo imposible, desengañada. Aún así no quería reconocer la derrota, no quería tirar la toalla. Pero algo me cogió desprevenida, el amor, lo que yo buscaba con aquel que compartía, de repente lo encontré en un desconocido. Antonio, se llamaba, y la gracia estaba en que quien de él me hablaba era mi marido que lo conocía. Empecé a sentir curiosidad por esa persona, pues no conocía ningún majorero del que hablara bien un gallego ¡ qué fama más distorsionada ! Un día se presentó la ocasión y conocí al chico en cuestión, no se me presentó, ni él me miró, pero yo me sentí ofendida, si tan enrrollado era ¿ porqué a mi no se dirigía? yo, con el grupo de amigos, pero apartada, siempre sola, era sólo la mujer de mi marido, la insignificante que no sobra pero tampoco hace falta, la que grita en silencio, la que nadie escucha, y ese día como los otros, arrinconada en mi esquina del mundo, nadie me hizo caso, nadie me lo presentó, no hizo falta, yo no era importante. Mientras ellos reían, yo pensaba:¡ qué enrrollado, el majorero, que a mi ni me habla ! Como con ellos se ríe, ya es majo. Pero al mismo tiempo, lo miraba y me gustaba. Con el tiempo me contó, que por mi preguntó ¿quién es esa chica tan guapa? a lo que "un amigo respondió" Es la mujer de Fernando,guapa es, pero también problemática. Gracias a mi "amigo" doy, porque en él la curiosidad despertó, ya no dejó de pensar: ¿porqué está sola en aquel rincón? Al cabo de un mes salí con una compañera, ella de repente desapareció sin dejar seña, me vi sola en la discoteca. Intentando distraerme, bailé en la pista con verguenza, con ganas de llorar, pensando ¡ dónde estará ésta ! Aguantándome las lágrimas y mi inseparable soledad decidí seguir bailando ¡ hasta que me di cuenta ! Alguien me estaba mirando. Cuando reconocí quien era, mi corazón dio un salto. Me pregunté ¿porqué me mira, qué estará pensando, quizás qué coño hago, sin mi marido, aquí bailando? Me sentí juzgada, siendo yo la que juzgaba lo que él pensaba. Como si me hubiera escuchado se acercó y preguntó constatando ¿ tu eres la mujer de Fernando ? Yo le respondí sí y nos presentamos. Comenzamos a charlar y él me dijo ¡ qué relación más rara la tuya con tu marido ! a ti siempre te veo sola y a él con amigos. Yo le contesté justificando: yo soy muy rara y fernando está quemado, cansado de mis histerias y de mis rollos, lo tengo amargado. Sorprendido me respondió ¿ cómo hablas así de ti misma ? ¡ quiérete mi niña ! Me dijo que desde que yo había llegado al pueblo en mi se había fijado, después, aquel día, se había enterado, yo no era libre, mi corazón estaba ocupado, sin embargo siempre nos veía a cada uno por nuestro lado. Mientras esto me decía, la sangre me subía acelerada y hacía latir mi corazón ruidosamente, ¡ no podía creer lo que oía ! Al mismo tiempo me decía ¿cómo puedo contarle todo esto a un desconocido? Hablamos toda la noche, me abrí como un libro revelándole los enigmas de una relación basada en el engaño, le expliqué que jamás quise a mi marido como éste hubiera deseado, aunque siempre lo intenté, pues se lo debía, era incapaz de amarlo, eso lo hacía infeliz y yo me odiaba por no lograrlo y me sentía culpable de iniciar una relación en la que no había amor sino amistad , un día le revelé a mi marido que no estaba enamorada de él pero que quería intentarlo, no quería romper una relación de años, a él esa confirmación de sus sospechas le hizo mucho daño y aunque aguantamos , nuestra relación se siguió deteriorando. Nuestra hija sufría las peleas y mis llantos, mi marido poco a poco se hizo déspota, yo misma le había entregado la llave con la cual ejercía su razón por encima de la mía ¡daba igual! el día que desnudé mi alma ante él, perdí toda la razón que pudiera tener, vivíamos una vida caótica, desordenada, desequilibrada, yo no podía ejercer ningún tipo de influencia sobre él, él era quien dirigía el barco, yo apenas tomaba el timón, si yo quería descanso e intimidad, él juergas, amigos y actividad. Si yo quería rutina, él aventura y diversidad, pero yo en esos momentos necesitaba orden y concierto, me pilló en un momento que no podía con eso y me perdí, me perdí en mis lamentos. Antonio escuchaba la historia de mi vida,mientras tanto, se hizo de día. Me acompañó a casa y mientras se despedía, yo pensaba ¿ lo veré otro día ? Me dijo adiós y yo entré en casa, fernando dormía, esperé a que despertara y le conté mi versión, conocí a un chico, no le dije quien, me gusta y yo le gusto, no quiero que lo nuestro acabe, pero necesito amor, si lo intentamos en serio, me olvido de esto, pero si no es así, déjame ser feliz, no puedo más con este vacío. Fernando me contestó que si me gustaba ¡ a por él ! me dejaba libre ... Pasaron dos semanas sin noticias y un buen día Fernando dice ¡ qué callado te lo tenías ! con sorpresa contesté ¿ el qué ? y él me respondió: quien era el que te gustó. Yo me ruborizé, pero mi curiosidad me empujó ¿ porqué ? pregunté. Pues porque estuve hablando con él, se me acercó y me contó que aquella noche contigo habló, que le gustas y que no quiere meterse en medio de una relación, pero que si lo nuestro no funciona, él va a ir a por todas. Me quedé estupefacta y al mismo tiempo encantada, yo había pensado que al hacerse día se rompía el encanto, y me decía, ¡ yo con una niña de seis años qué puedo esperar más que se olvide de lo que hemos hablado ! Mi marido me preguntó, ¿y tú que tienes pensado? porque éste va a por ti! a lo que yo le contesté muy sinceramente: pues no lo sé. Estaba aterrada y al mismo tiempo flotaba, volaba, hacía tanto tiempo que no me sentía así, enamorada! me sentía triste y desolada por un lado, eufórica y pletórica por el otro, no podía creer que ese chico le hubiera echado tantos arrestos... que hablara con Fernando fue para mi la primera prueba de su amor. Me levantaba pensando en él y me acostaba pensando en él, no podía apartarlo ya de mi mente, de mi corazón, de mi alma y de mi vientre, dicen que es donde se siente, ese cosquilleo ardiente, esa pasión renaciente... de repente, qué feliz era! Aunque una mancha nublaba ese estado de pletórica felicidad, si pensaba en lo que íba a suceder en breve, nueve años de relación al garete, mi hija partida entre dos frentes, su padre y su madre, su todo se íba a convertir en algo diferente, para bien o para mal, se acababa la historia de un amor equivocado, lleno de frustraciones, de dolores, de amargor, pero al fin y al cabo y aunque diferente, asistíamos los tres al final de un amor. Pasaron los días, los meses, y aunque el pueblo es pequeño, no me encontraba con él, empecé a dudar, a creer que se había echado atrás, y al mismo tiempo me decía, no sueñes Belén, ¿quién a ti te va a querer? ¿porqué va a ser diferente esta vez? De noche nos desatamos, funcionan los sentidos, te dicen cosas bonitas en las que quieres creer, pero la luz del día se impone con azul frialdad y lógica aplastante, se lo pensaría un instante, después de lo que le dijo a Fernando seguro que recapacitó y se echó a un lado. Con Fernando, la cosa íba a peor ¿qué le podía reprochar yo? quería irse a su aire, de hecho, hacía años que íba a su aire, que me dejaba, que volvía... pero a pesar de esos intervalos, siempre le fui fiel. Un día me encontré a Antonio, íba yo con mi hija y al llegar a su altura le íba a decir hola y de mi boca salió adiós, él me saludó también y siguió calle abajo y yo calle arriba, el corazón me palpitó, hacía años que no respondía a una mirada, estaba enamorada hasta las trancas. Pensé: se lo ha pensado mejor y al verme con mi hija le habrá quedado más claro todavía. Pasaron más meses y un día me fui a tomar un café con unos amigos que eran pareja, parecían estar conmigo por pena, pues se les notaba a la legua que habían venido por compromiso y que estaban deseando encontrar una excusa para poner fin al café, debo añadir que no estaba en mi mejor época, después de tantos años de ir en contra de mis sentimientos, de llevar una relación que no me hacía feliz ni a mi ni a mi marido me estaba dejando secuelas, estaba cayendo en picado, por un tunel sin luz, sin fondo, sin sentido...Miraba a mis amigos y me sentía peor aún, así que decidí ir al baño a lavarme las lágrimas que de un momento a otro resbalarían por mis mejillas si no me contenía, pues sólo de pensar que les aburría me hacía sentir tan sola...con la vista nublada me dirigí al baño, sin mirar al frente ni ver con quien me había rozado al pasar. Era él, Antonio, aunque no me enteré. Entré al baño, me lavé la cara y me relajé, me miré al espejo y me hablé, yo sola me hacía compañía. Cuando salí les dije a mis amigos que me íba y al llegar a casa lloré mi soledad que aburría. Pasaba el tiempo entre brumas, caí en depresión, Fernando me había dicho que en un mes se íba a vivir su vida, estaba destrozada, aunque sabía que era lo mejor, pensaba en mi hija, en tantos años compartidos y el alma se me rompía. Un día una amiga me convenció para salir, yo no quería, pero ella seguía insistiendo hasta que acepté. Antes de salir de casa me propuse decir a quien me preguntara por Fernando que estábamos separados, hasta que yo misma me lo oyera decir, no podría asimilarlo. Se me presentó la oportunidad en el primer pub que pisamos, y cuando preguntaron por él, la contestación salió al paso, sin pensarla y cuando la oí, la opresión de mi pecho se fue desahogando. Fuimos a otros garitos hasta que yo decidí irme para casa, pero mi amiga, empeñada en hacérmelo pasar bien, me convenció para tomar la última, así que entramos en el waikiki. Cuando estaba franqueando la puerta una mano me agarró por el brazo y al levantar la cabeza lo vi a él, mi cara lo dijo todo pues había mucho ruído para oir mi corazón que se lo hubiera confirmado, ya no me contuve y me lancé a contarle, lo primero que le dije fue: qué ganas tenía de verte! no sabes cuánto en ti he pensado, aquella noche que nos conocimos, hablé con mi marido, le conté que te había conocido y que me habías gustado, a las dos semanas él me explicó que te le habías acercado y tú también se lo habías contado. Pero no te volví a ver, aparte del día aquel que íba con mi hija, me cogió tan de sorpresa tu presencia que no reaccioné. Mientras le decía esto, su cara se íba transformando en sorpresa. Me comentó que el había pensado que yo no le hacía caso, así que desistió, pero hoy, al verme ahí en el waykiki pensó, un último intento y me voy. Me contó también del día del café, cuando estaba con mis amigos y ni lo saludé, entonces le expliqué que ni lo había visto, tanto apuro tenía por entrar en el servicio. Al final varias veces, nuestros destinos se habían cruzado, pero era hoy cuando realmente se habían encontrado, le expliqué que justamente hoy había decidido decir que me había separado. Nos miramos, nos abrazamos, él no se atrevía pero yo no me pude contener y lo besé, por fin lo había encontrado! ocho meses habían pasado, en ese tiempo pensé que me había olvidado como yo traté de hacer con él, pero me había equivocado. Parecía realmente que nos conocíamos desde siempre, que nuestras almas se reconocían, no había el pudor del primer beso, era un reencuentro largamente esperado, el del amor anhelado, el del que sabe que en algún lugar está su contrario perfecto. Cuántas veces he pensado a lo largo de la vida ¡en algún lugar del mundo está el que me ama sin saber quien soy , al que amo sin saber quien es! Mi incertidumbre era: ¿algún día lo encontraré? Puedo decir que desde entonces ni un día nos hemos separado y cada vez que me acuerdo de nuestra historia, se renueva, se refuerza y se crece mi amor por él.

6 comentarios:

  1. Eres la mejor,si,si,siiii....

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  2. Me encanta Belén, tu sinceridad y tu forma de contar las cosas. Espero que nunca nada ni nadie te vuelva a bajar la autoestima, tu vales mucho, mucho, muchísimo sólo falta que te lo creas y que nunca lo dejes de creer. Por cierto, nunca has pensado en escribir un libro, yo te animo. Bicos.

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  3. Gracias chicas.Pues si quereis ayudarme haceros seguidoras mías. En la columna, a vuestra derecha, donde pone: participar en este sitio. sereis mis primeros miembros y será todo un honor para mi. Biquiños y bicazos.

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  4. Buff, entré en tu otro blog de rebote,al ver Corralejo quise indagar, y enlazando me encuentro esta gran historia de amor, pero sobretodo de corazón.
    Me parece muy onesto lo que has escrito, no sólo lo que tú o Antonio hicisteis y cómo, sino también el propio Fernando...aunque supongo que habrá sido duro para todos.

    Bueno, y para rizar el rizo, no sólo he vivido tres meses en Corralejo, para más bemoles soy oriundo del fondo que aparece en la foto de este post (Teis) justo en la falda de la capilla de la Guia.
    Que cosas, no?
    Un abrazo

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  5. sí, ya me di cuenta, indagué yo también antes de ver tus comentarios en los blogs, pues vi el correo electrónico de aviso de tus comentarios y me pregunté quién serías, así que antes de leerlos, pues me gusta dejar lo mejor para el final, fui a hacerte una visita a los tuyos, a partir de ahora te sigo. Ya te comenté en mi otro blog que seguro que tenemos conocidos en común, jejeje casualidades de la vida. un beso

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  6. que bella historia belen,lo mejor de ella es que es verdad,me as hecho meterme de lleno,me encanta belen.de mi boca sigue saliendo tu titulo.

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